“It follows”: terror vintage del bueno

It-Follows (1)

It follows es una película que, con una estética similar a la de los slashers de los 80, es realmente de terror. Entiéndase por esto último no el display pornográfico de sangre y entraña y cuerpos sino las cosquillas en esa parte de la mente donde viven los instintos y los miedos primitivos que ni pueden describirse ni decirse con demasiadas palabras. Es el terror del it, del es, del ello.

Hay una clara asociación de sexualidad y muerte. Y cuándo no, pero he aquí la originalidad: el it sigue a quienes tienen sexo en el asiento trasero del auto, a quienes presumiblemente llevan una vida sexual descuidada, antihigiénica. Por las dudas, it hace algo así como post-profilaxis (si se quiere), y a esta idea de sanidad contribuye que it adopta la forma de hombres o mujeres generalmente vestidos de blanco (aunque no exclusivamente). ¿Son los ginecólogos, las enfermeras, los obstetras que aparecen en cuanto la virgen se abre de piernas? Tal vez no, pero podrían serlo, porque it nunca acaba de definir su forma. Lo único que permanece en su infinita mutabilidad es que te sigue y te mata. Lo demás es especulación. O sea, terror del bueno.

Maika Monroe and Jake Weary in It Follows

Entre sus víctimas, it elige a adolescentes con vestigios de niño en sus caras de luna, con cráteres de acné y dientes de leche. It los transforma y ellos ya no pueden ver las hamacas y los árboles de la plaza de la misma manera. Por su parte, no todos ven a it. Sólo quienes lo padecen o padecieron entienden el miedo, la ansiedad. También, la soledad, sobre todo en un mundo suburbano de padres ausentes (o casi). En ese contexto hay un lazo entre coetáneos que desafía la indiferencia adulta con gestos de sacrificio, amistad y compasión inesperados para la generación que vio Mean Girls  en el cine. It los reúne en una comunidad donde se entraman relaciones afectivas verdaderas en contraposición con la promiscuidad del hooking up casual en moteles con luces de neón a la que ya nos ha acostumbrado la hipersexualización mediática.

¿Es it un herpes aleccionador que viene a castigar a los que no tuvieron “la charla” con sus padres, como interpretan los comentaristas de la web? Es una lectura habilitada, pero tal vez sea preferible ver a It follows como una puesta en escena del angst de los kids que no están alright y se hallan a sí mismos lidiando con sus cuerpos cambiantes, como pequeños Jekylls y Hydes, a espaldas de padres que nunca están.