Eugenio Cuttica, “La connivencia de lo real” o “El Pintor de Dimensiones”

luna-y-el-campo-de-trigo-eugenio-cuttica-lq   Antes que nada, para no desilusionar al lector anuncio: no sé nada de arte y además estoy en desacuerdo con el saber. Así que el que sigue leyendo estas letras es por puro amor al ocio o al afecto. A pesar de esta posición quiero devolver al mundo unas palabras sobre la obra de este hombre impresionante (digo, porque ¡impresiona!) Eugenio Cuttica, efecto de las más pura emoción producto de su obra y sus palabras.

   Si tuviera que ponerle un apodo a Eugenio sería “el Pintor de Dimensiones” o “el Creador Dimensional” y prefiero esta palabra porque su obra parece interpelar nuestro sentido de lo real. Un campo de espigas detalladas, exactas pero generando un horizonte compacto, sin respiro, imposible. ¿La realidad multiplicada al infinito sigue construyendo lo real? Y en el medio del campo, como inadvirtiendo su propia des-ubicación una niña detallada, exacta, interperla al horizonte sobre una silla, detallada y exacta, des.situada en el medio de la nada, es decir, de ese horizonte, perfectamente real, perfectamente imposible.

   Como si esto fuera poco a la paleta de colores saturada del horizonte se le superpone la niña como una marca de agua, como si el pintor manejara el pincel escandalosamente con un programa de edición y bajara la transparencia de la figura a un nivel fantasmagórico. Esto existe, pero ¿hasta dónde existe? ¿Cuánto esfuerzo de la percepción requiere que esto exista? Y encima existe sobre esto otro que tampoco es un “lugar seguro” para lo real… Lo único que nos queda claro es que lo real es sólo una dimensión y además, es una dimensión entre otras.

   La nena  de pie en la estructura, la silla, que también aparece como paisaje de lo imposible y dirán “bueno una silla en el medio del campo no tiene nada de imposible”, pero, claro,  tampoco tiene nada de sentido y este sutil atentado contra el sentido nos vuelve a interpelar. Si nada de lo que aparece en el cuadro es posible, es real o tiene sentido, entonces ¿lo real, tiene sentido? Y si ese no fuera nuestro problema, si nuestro propio real no se sintiera escandalizado, entonces ¿desde dónde nos afecta esta obra? Porque es innegable que la obra de este artista nos llega al centro del plexo solar y nos planta allí una semilla de sensaciones sin respuestas, las niñas nos miran a los ojos, los horizontes perfectamente lineales capturan la mirada sin que podamos explicar cómo es que esto nos sucede, la paleta de colores juega con nuestro acostumbramiento fotográfico y nos muestra la más cruda humanidad que hay detrás del arte, donde lo único verdaderamente real es la mano del artista.

   Esa capacidad de afectación de la obra nos pone en aprietos con lo real, como diciéndonos, no olvidemos que lo real es sólo una dimensión y además, es múltiple, afirmándonos que lo real no existe  tal como se presenta, sino que es un efecto de capas que se superponen y conviven perfectamente independientes, pero también se afectan necesariamente una a otra.

   En “Luna y campo de trigo”, Luna una niña tan tierna como insolente,  mira al espectador fijo a los ojos, dándole la espalda a un campo imposible, saturado, repetido al infinito, diciéndole “esa otra dimensión que vemos no existe, no puede hacerlo y sin embargo allí está, entre vos y yo, y yo ¿existo?, ¿y vos?”

    En este (sentido) entiendo que la obra genera una amplitud de lo real hacia lo dimensional, hacia aquello que existe, que está ahí afectándonos y a la vez recordándonos que su existencia pura, independiente de las otras, es imposible. La última capa de lo real es el espectador y “las nenas insolentes” de Cuttica nos miran o nos dan la espalda, o nos ignoran,  con el desdén de quien conoce nuestra propia insignificancia. ¡Nos in-significan! sin piedad recordándonos que nuestra existencia, nuestro real es tal vez una marca de agua más que mira un horizonte siempre imposible, y que lo único  que podemos dar por seguro es  esa conexión espontánea, inexplicable, esa afectación que nos producen las otras dimensiones de lo real que conviven ( o conniven)  con nosotros.

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El Hacedor de Mundos

Entrada de WordPressflyer el hacedor


Diego y Antonella parecen haber nacido en el aire. Sin embargo, esta pareja de trapecistas tiene los pies bien en la tierra. Llevan 5 años trabajando juntos, horas y horas de entrenamiento diarias y un trabajo en equipo constante desde hace cinco meses para poner en escena esta obra que combina lo mejor de la acrobacia profesional con el teatro para niños. “Somos un grupo de cultura autogestionada”, es el llamado con el que los intérpretes nos invitan a verlos. Este fin de semana el equipo de Arroba tuvo la suerte de poder acercarse para que ustedes también los conozcan.

El Hacedor de Mundos comenzó como un proyecto personal de Diego y Antonella y cobró vida gracias al apoyo de la directora Mariana Sanchez (acróbata y directora), Mariángeles Gagliano (bailarina, clown, coreógrafa y directora) y Nicolas Diab (músico y compositor). Este equipo no se conocía hasta que los presentó y unió la directora para el proyecto de Diego y Antonella. Así dieron también con el teatro “El Club de Trapecistas”.

Antonella y Diego bailarines del aire.

Por su parte el teatro tiene una fantástica historia de recuperación cultural que comienza con la emigración de los primeros trapecistas rusos para los festejos del centenario en 1910 y recorre la guerra en Rusia, el montaje del “Circo Estrella del Centario” hasta los años ‘40, la absorción del terreno por parte de una fábrica, su posterior abandono hacia los años ‘90 y la final recuperación del espacio y la historia por parte de los descendientes de estas primeras familias en el año 2004. Todo esto contenido aquí a metros del Parque del Centenario.  Historia que por su parte pueden ampliar en el site del Club ubicado en Ferrari 252, C.A.B.A:

http://clubdetrapecistas.com.ar/index.php/club-de-trapecistas/historia/

Frente a esta práctica circense que cada día está más incorporada en los barrios porteños como hobby o deporte, además de espectáculo, decidimos hacerles una breve entrevista a estos jóvenes artistas que ya emprendieron su primera obra auto-gestionada.

Antonella, Diego,  ¿Cuál es el desafío más grande al momento de poner en escena una obra de acrobacia?

Un gran desafío es que todo lo acrobático sea tan cómodo para nuestro cuerpo como para actuar, improvisar y soltarnos en los personajes y en la dinámica de la historia que vamos contando. Si bien la acrobacia juega permanentemente con el virtuosismo, para nosotros es un lenguaje artístico por el cual contamos una historia. Generamos situaciones y transmitimos sensaciones cuando logramos algún tipo de conexión con el público. Ése es nuestro gran desafío, como el de cualquier artista. Que de algún modo se produzca esa magia tan particular e íntima entre nosotros y el público. Otro desafío es disfrutar cada función como si fuese la única. Aunque tengamos un solo niño en el público, aunque estemos cansados, aunque no haya sido una gran semana, sabemos que tenemos que arraigarnos a los personajes, a la historia y al mundo que inventamos.

¿Cómo sentís que el público recibe el espectáculo?

La devolución del público es lo que más nos carga de energía. Cuando termina la obra nos acercamos a la puerta y escuchamos que los niños quieren volver. Que los adultos nos abracen y nos cuenten que salen emocionados es realmente muy gratificante. Creemos que al público le atrae el conjunto de varios componentes: los colores, la música, los movimientos en medio de una historia divertida y tierna hacen que el público se meta en un nuevo mundo deje de ver acrobacias aisladas. 

¿Cómo es el detrás de escena de la acrobacia?

El detrás de escena es…un gran trabajo. Por un lado está el entrenamiento que es clave para lograr que en escena todo sea natural y accesible. Tomamos talleres, entrenamos solos, hacemos algunas clases particulares. Muchas horas semanales. Por otro lado los ensayos. En un comienzo ensayábamos cuatro veces por semana… ahora ya no necesitamos ensayar tanto. Entrenamos sólo aquellas cosas que sean necesarias y miramos los videos de las funciones intentando corregir cada escena.

¿Cuál es la mayor dificultad a la hora de llevar a cabo una obra autogestionada?

Ahora nuestro trabajo es hacer la difusión ya que al ser un proyecto independiente es un área donde todo se pone más complicado. Si bien en escena estamos solo nosotros y Verónica haciendo la técnica, hay un gran equipo por detrás. Las directoras, el músico, la vestuarista, el escenógrafo, la diseñadora y por sobre todo nuestros amigos y nuestra familia que nos apoyan cada semana. Que nos dan fuerza, fe y ganas para creer en nuestro trabajo y nuestro esfuerzo.

susto

Después de tener  el gusto de conocer a sus protagonistas personalmente,  nos adentraremos un poco más en la obra. Lo primero que impacta al entrar es cómo la escenografía construye de por sí un mundo onírico, una naturaleza rehecha en su mayoría de papel, llena de colores. Junto a la iluminación, el sonido y el vestuario, que es de  llenan el teatro de magia, preparándonos el camino hacia la ensoñación,  hacia el mundo de la fábula, a través de una escalera que asciende al cielo.

Lejos de parecer simples trapecistas mostrando sus destrezas, los intérpretes de El Hacedor de Mundos ofrecen un espectáculo para todos los sentidos que nos transporta por una hora a un mundo mágico donde la gravedad pareciera no existir. La fluidez de los movimientos nos permite concentrarnos en la trama de la historia y sentir que de verdad asistimos a una historia que transcurre íntegramente en el aire, a más de cinco metros de altura.

En cuanto a la trama, tratando de no adelantar mucho, el personaje de Diego, el Hacedor de mundos, es un simpático ¿duende? que no se anima a volar hasta que una caprichosa y soñolienta Hada, Antonella, de la mano del amor y la amistad, lo ayuda a cumplirlo. Estos dos cuerpos aéreos ponen en escena la magia de la fábula gracias a su destreza (y a su esfuerzo diario) haciendo real el sueño de todo niño de poder volar.

ellos

Dinamismo, coordinación, suavidad en los movimientos son una constante del buen nivel de los dos intérpretes. Por su parte escenografía y sonido se amoldan armónicamente a la obra y permiten que la trama suceda con fluidez.  ¿Una escena preferida? ¡Por supuesto! Las psicodélicas piernas que vuelan detrás del paraguas me parecieron de lo más gracioso y divertido, pero es por supuesto una elección personal entre tanta magia.  Y si aún no creen que es un espectáculo verdaderamente mágico, todos los domingos a las 19hs. en El Club de Trapecistas (Ferrari 252, CABA) podrán ver por ustedes mismos cómo estos dos seres del más allá logran capturar la atención de una flota de niños silenciosamente hipnotizados por una hora amuchándose en la primera fila para poder ver mejor y estar cerca de sus fantasías.

El Refugiado, una de suspenso… social

cartelera el refugiado

En cartelera

Desde que vi el cartel de la bellísima Julieta Díaz en otro estreno conté los días por ir a verlo. Entre medio aproveché para googlear toda la info sobre la obra de Lerman, que en breve estaremos comentando pero verán por su cuenta que es más que interesante. Cuando llego a la boletería del cine un hombre buscando decidir qué ver me pregunta: -¿Vas a ver “El Refugiado” de qué trata? – Yo muy feliz de poder responder porque ya había visto la entrevista a Diego Lerman,  casi textualmente le digo “Es una película de Lerman  sobre violencia doméstica, de género, los protagonistas escapan de un golpeador…” Ni llegué a decir que actuaba Julieta Díaz y el señor algo entrado en años pero no mucho en luces acota:  “Ah no, yo eso no lo veo”. La pobreza del comentario sólo me hizo recordar la riqueza de las palabras  del director en la entrevista:

Tratando de ocultar mi absoluto desprecio por el comentario, que- con perdón de los lectores- podría ser un lector errante de nuestro blog, me fui de la boletería un tanto fastidiada y decidí presentar la película de la siguiente forma:

Redefiniciones…

Hay gente que necesita un apocalipsis, zombies, aliens, epidemias, guerras mundiales, terroristas y dos o tres minitas que estén buenas rescatadas por un metrosexual armado hasta las partes íntimas y subido a una nave espacial para soportar 45 minutos de suspenso y sentir su reencuentro con lo humano. Bueno, “El refugiado” es una película de suspenso un tanto menos fetichista y bastante más humana. Pone en escena el apocalipsis cotidiano de una mujer y su hijo en el momento en que empiezan a escapar de la violencia ejercida por el esposo de Laura (Julieta Díaz) y padre de Martin (Sebastián Molinaro), en otras palabras escapan de la muerte. Este efecto de la fuga y el suspenso que recorre toda la película es un cruce atractivo que explora las posibilidades del drama social.

El enemigo

 El agente patógeno que amenaza a la humanidad, en este caso, es la violencia de género, pero a diferencia de las películas de suspenso tradicionales en las que los superhombres hollywoodenses inventan vacunas mirando una pantalla de la NASA, la protagonista actúa bajo las contradicciones y dificultades que sólo puede entender quien alguna vez vivió de cerca alguna forma de violencia doméstica. La película intenta acercarnos a esta perspectiva centrándose en la experiencia de Martín, quien debe abandonar su casa y a su padre con el enigma que en algún momento de la película logra poner en palabras “¿Si la querés, por qué la lastimás?”

 

En Pantalla

Da gusto ver películas nacionales con este nivel de fotografía, una de las escenas finales de Martín caminando al borde del río es sencillamente, internacionalmente, humanamente, hermosa. La geografía recorre la ciudad en un movimiento de escape: el edificio, la autopista, los hoteles, el tren, el delta…  La elección del Tigre como punto de fuga de la película es también digna  de recordar, allí es donde Lerman vivió un exilio interno con sus padres durante la dictadura. La autobiografía y la anécdota (la violencia de género surge como tópico a partir de una experiencia directa que impresionó a Lerman, según cuenta en la entrevista)  parecen ser los puntos de inflexión entre la vida del autor- con ella la de una sociedad- y la producción cinematográfica.

Otras escenas memorables van a quedar seguro la memoria colectiva ya que uno de los mejores logros de la película es sin duda la actuación, esperadamente buena de Julieta Díaz y sorpresivamente  buena del nene Sebastián Molinaro (y agrego la de la nena con la que juega en el hogar antes de sufrir un nuevo desarraigo).

Si algo quizás habría que tener en cuenta antes de entrar a la sala,  es que es una película de escenas extensas, conviene verla con paciencia y sin apuro, porque lo que se va a ver  es de un suspenso tan  desesperante como cualquier forma de violencia sostenida en el tiempo.

BARS 15- Buenos Aires Rojo Sangre

BARS 15 – Festival Internacional de Cine de Terror, Fantástico y Bizarrobars2014_afiche

Fin de semana de Halloween, zombis y muertos, la fecha parece que aviva los corazones de los más sádicos, morbosos y niños.  Para cualquiera de ellos y para todas aquellas almas sedientas de sangre y muertos de juguete, y/o para los apenas interesados en el cine de terror y/o para los que quieren ir al cine y la oferta en cartelera les huele a geriátrico,  esta semana se lleva a cabo el festival BARS (Buenos Aires Rojo Sangre) que  festeja sus 15 añitos.

Y en qué consiste el festival? Es un concurso  de Largometrajes y Cortos (Nacionales e Internacionales) que compiten por distintos premios, entre ellos una hermosa estatuilla del enano Pombero!  Bueno, en todo festival hay cosas para entendidos y cosas para los nuevos, no desesperar si no entienden bien qué carajo está pasando en la pantalla. El festival se lleva a cabo en el Cine Monumental Lavalle (Lavalle 836) y el precio de la entrada es mínimo.

http://rojosangre.quintadimension.com/2.0/

La propuesta es entusiásmica. A mí, que los zombis me aburren como habrán notado en otros posts, sencillamente me encantó. Tortas sangrientas, stands con pelis del auto llamado “Cine Bizarro”, entrevistas a los creadores de los cortos, productores mezclados con el público, el cine parece una joda y no el recinto monomentálico de siempre donde uno va a sentar el cuerpo dos horas consumir e irse. No, el festival ofrece más y más al público.

Durante toda la semana y a toda hora se proyectan los largometrajes, para esto tienen el programa colgado en la página con la sinopsis de cada uno.   Por otro lado, todos los días de la semana a las 17 hs se dictan distintos talleres de cine de terror, fantástico o bizarro, o de cortometrajes o de cine de autor, o, o ,o!

Pero sin duda la parte más divertida es la competencia de Cortometrajes, donde el público califica todos los cortos con una nota del 1-10. Y así uno sale de la posición de espectador  y se pone  espectante. La crítica activa despierta hipopótamos y uno empieza a prestar a atención a detalles que pasaban desapercibidos. Fotografía, guión, sonido, iluminación y actuación se vuelven esferas vivas. Y a uno le dan el estrado y se pone hijo de puta y lo disfruta.

Así que vayan, disfrútenlo y aprovechen porque pocas veces se pueden ver zombis, muertos y macumbas nacionales y una cantidad enorme de productoras, directores y trabajadores de la industria del cine que el resto del año hay que rastrear por cines under o videos inconseguibles para poder disfrutar. Vale la pena y para hoy, (les levanta el domingo de lluvia embole), tienen una función especial de “El Desierto” de Cristophl Behl a las 20:45.

http://www.eldesiertofilm.com.ar/

Se los re.comiendo.

Sililabia